Rüdiger y el choque con Diego Rico
Si existe un deporte con tendencia a perdonar ese es el fútbol, quizás por aquello de que cada aficionado maneja su propio código de justicia. El mismo codazo puede ser intencionado o sin querer, dependiendo de los ojos que lo juzguen, y una entrada violenta se puede quedar en un simple lance “a destiempo” porque, en el fondo, todos queremos creer que ningún futbolista se lanza al suelo con intención de hacer daño a un compañero de profesión. Se perdona el insulto cuando es en caliente y se admite la amenaza de ampliar la tangana al túnel de vestuarios porque el fútbol se rige por códigos antiquísimos, algunos grabados en piedra, donde al guerrero se le perdona casi cualquier exceso en pos de un bien mayor: la victoria.
¿De quién es mérito la aparición de esta generación 007?
La herencia que ha recibido el FC Barcelona es de oro. Pese a quien quiera atribuirse el mérito absoluto de todo, y publique libros para resaltarlo, estos chicos como Cubarsí, Lamine o Bernal, acompañados de otros como Fermín, Balde o Eric, son los que le están permitiendo al Barça levantar el vuelo tras una etapa de debilidad deportiva y económica.
Que aparezcan jugadores con solo 16 o 17 años en el primer equipo con este talento comoCubarsí, Lamine oBernal es una bendición para el barcelonismo, un seguro de vida para la próxima década. Llegaron al club en 2007 y ahora, apenas recién cumplida la mayoría de edad, ya son la columna vertebral del primer equipo. Curioso que uno sea defensa, el otro centrocampista y el otro delantero, una por posición para que quede claro quien es la referencia en cada zona del campo.
En este proceso hay que elogiar a quien les fichó, a quien les entrenó en la cantera y a quien les dio la oportunidad de debutar en el primer equipo. En este proceso hay que destacar personajes hoy ‘liquidados’, pero cuya labor fue decisiva para disfrutar ahora de estos jugadores y ver el futuro con mucha esperanza.
Mérito de todos
Y estamos hablando de directores deportivos como Jordi Roura o Aureli Altimira, pero también entrenadores como Jordi Font, Albert Puig, Ivan Carrasco, Iban Cuadradro o Oscar López. No solo eso sino también directivos como Xavi Vilajoana o presidentes como Josep Maria Bartomeu. Y también entrenadores como Xavi Hernández, que les dio el despaldarazo defintivo.
El Barcelona es tan grande que no es solo cosa de unos ni de otros. Los que ahora mandan tienen su mérito, y los que lo hacían antes, también. Al fin y al cabo, la virtud es mantener una filosofía, una idea, un protocolo, un estilo en el que trabajar, independientemente de quien mande.
Esta es la grandeza del Barça, la que lo hace diferente a todos los clubes del mundo, la que le da un punto diferencial y que acaba siendo la envidia de todos.Porque tener una características así de única es la mejor campaña mundial para que aficionados de todo el mundo se pongan la camiseta del Barça.
Una ‘orquesta’ de 7.500 culés para liderar el ambiente del nuevo Camp Nou
En pleno debate sobre cómo debe ser la futura grada de animación del nuevo Camp Nou y con el horizonte electoral en el FC Barcelona cada vez más presente, surge una propuesta que apela directamente a la esencia del barcelonismo. Bajo el título Camp Nou, Clam Nou, Jordi Sant , cofundador de la Penya Almogàvers en 1989 y uno de los históricos impulsores de la animación en el estadio, plantea una reformulación integral del apoyo desde las gradas para convertir el estadio en una olla a presión.
Leer la noticia completaA la deriva
Mientras discurrimos sobre qué hacer con un billete de 20 bolivianos con la serie B que está en nuestra billetera desde hace 3 semanas, nos damos cuenta que cada día hay más casos de chikungunya, dengue o zika, tres enfermedades en las que tiene que ver un mosquito, pequeño y temible, con un nombre que a pesar de ser exótico , la gente lo aprendió muy rápido “ Aedes aegypti”. Está en el agua detenida que en esta época de calor alberga larvas, que se encargan de propagar estas enfermedades. Esta semana las autoridades del Ministerio de Salud informaron sobre el fallecimiento de 5 personas por chikungunya y cerca de 4000 con la enfermedad en curso. Santa Cruz es el departamento con el mayor número de fallecidos y contagiados, lo que ha llevado a declarar alerta roja departamental.
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La influenza es otro tema de preocupación en la salud de la población, también en todo el país. Por eso no es extraño ver tantas personas son barbijo en la calle, en sus centros de trabajo o incluso en cines, teatros y hasta en los actos públicos de campaña por los candidatos a alcaldías y gobernaciones.
Cuando tocamos el tema de salud en Bolivia sentimos que pisamos un terreno inseguro, movedizo. Siempre pensamos que faltan políticas públicas firmes que vayan más allá de un período gubernamental. Normas institucionalizadas que no dependan del color partidario de turno, pero es como pedir que lluevan pepitas de oro, es decir algo imposible. Año tras año se repiten las mismas enfermedades, se conocen sus síntomas y sus causas, lo que no se hace es prevenirlas en el momento oportuno. Se espera la época de calor y cuando los casos aumentan a diario y viajan de un lado al otro, recién se emprenden campañas de limpieza.
La Salud, la educación, la cultura deben estar fuera de las garras de los partidos políticos, que sólo ven el momento de dar el zarpazo y llevarse lo que puedan sin importar lo que venga . Justamente estos son temas que dependen en determinados niveles de las Alcaldías y Gobernaciones y que nos baste dar un repaso a las promesas que sin ton ni son ofrecen la mayoría de los candidatos de las elecciones subnacionales, quienes nos consideran público de historietas, que los atiende mientras mueven sus ojos de un lado al otro, que abre o cierra a boca según las circunstancias y que cree a pie juntillas todas sus gangas.
Corren tiempos en los que tengo la sensación de estar en una pequeña balsita que navega a la deriva, sin rumbo. Llevados por el viento, por la corriente del agua, por las circunstancias, sin que tengamos control alguno. Según el acontecer viramos de un lado al otro. Improvisando. ¿No corremos el riesgo de hundirnos?. Quizás nos hemos acostumbrado a vivir así, aunque no deberíamos.
(*) Lucía Sauma es periodista
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