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El candasín que jugó en el Atlético de Madrid, fue campeón del mundo y no fichó por el Oviedo "por culpa de la lluvia"

El Carlos Tartiere volverá a examinar la ilusión del oviedismo este sábado (21:00 horas) ante uno de los gigantes del fútbol español, el Atlético de Madrid. En la previa del encuentro, una voz con peso histórico se pronuncia con claridad. Alberto Fernández, campeón del mundo con el Atlético en 1975, desea que el Real Oviedo logre la victoria y asegure su permanencia en Primera División.

"Yo deseo que el Oviedo se quede, que siga en Primera. Asturias necesita que estén arriba", afirma con rotundidad. Y cuando se le plantea el duelo directo ante el equipo del Cholo Simeone, no titubea: "No tengo nada en contra del Oviedo. Prefiero que gane y que se quede en Primera".

A sus 83 años, el guaje de Candás que levantó la Copa Intercontinental de 1975 con el Atlético de Madrid analiza el fútbol con la serenidad de quien lo ha vivido todo.

Alberto Fernández fue titular en el histórico Atlético que conquistó la Intercontinental tras la renuncia del Bayern de Múnich, en una generación dorada junto a Adelardo, Luis Aragonés o Gárate. Diez años en el conjunto rojiblanco, varias Ligas, Copas y un título mundial avalan su trayectoria.

"Había jugadores de fútbol", resume con sencillez. "Fue un equipo que ganó cuatro Ligas, dos o tres Copas y la del mundo".

Pero antes de Madrid estuvo Asturias. Y ahí aparece una historia que conecta directamente con el partido de este sábado entre el Real Oviedo y el Atlético de Madrid.

El día que no fichó por el Oviedo “por la lluvia”

Alberto Fernández estuvo a un entrenamiento de vestir la camiseta azul del Oviedo, pero el destino tomó otro rumbo. Juvenil en Candás, con apenas 18 o 19 años, recibió la llamada para realizar una prueba. Era invierno. Llovía. Y el desplazamiento no era sencillo.

"No había salido nunca del pueblo", recuerda. Tren hasta Gijón, transbordo y otro trayecto hasta Oviedo. Miró al cielo, vio el aguacero y decidió quedarse en casa. "Y luego ya no se acordaron más", cuenta entre risas.

El destino terminó siendo rojiblanco: Candás, Sporting y Atlético. "El Candás, el Sporting y el Atlético, rojo y blanco. El destino era rojo y blanco", bromea.

Permanencia y orgullo regional

Medio siglo después, aquella anécdota adquiere otra dimensión. El campeón del mundo que no fue azul por un chaparrón es hoy quien desea que el Real Oviedo continúe en Primera División por el bien de Asturias.

"Gijón en Primera y el Oviedo en Primera… imagínate", reflexiona. "La de dinero y oportunidades que habría para Asturias".

Más allá de rivalidades históricas, su análisis pone el foco en el impacto económico y deportivo que tendría contar con el Sporting y el Real Oviedo en la élite del fútbol español.

Su visión del Atlético actual

Sigue al Atlético "desde fuera", aunque reconoce que el estilo actual no es el que más le seduce. "A mí no me gusta la forma de jugar", admite. Y añade una reflexión con sello clásico: "El Atlético siempre fue de ser un buen equipo, no de tener nombres propios".

Sin embargo, no minusvalora la dificultad del reto azul. "Sencillo no hay nada. Nunca lo hubo. Esto del fútbol es muy difícil".

El Real Oviedo se juega mucho ante el Atlético de Madrid en el Carlos Tartiere, en un contexto donde la permanencia aprieta y cada punto pesa. La historia, el orgullo regional y la necesidad deportiva confluyen en una noche de alto voltaje.

Desde Candás, un campeón del mundo observará el partido con una sonrisa tranquila. El hombre que no fue azul por la lluvia quiere ahora que el cielo acompañe al Oviedo. Porque, a veces, el destino se escribe en rojo y blanco. Y otras, simplemente, se piensa en el bien de los de casa.

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