El torneo ATP 500 de Acapulco dejó una de las imágenes más sorprendentes de la semana. El serbio Miomir Kecmanovic se clasificó para las semifinales del cuadro individual tras imponerse al francés Terence Atmane por 6-3 y 6-3 en un encuentro que terminó de la forma menos habitual posible: sin jugarse el último punto.
Kecmanovic, que atraviesa un gran momento en el circuito, dominó el partido con claridad y se dispuso a sacar con 5-3 en el segundo set para cerrar el choque. Sin embargo, justo antes del punto definitivo se produjo la acción que marcaría el desenlace.
Cuando el serbio se preparaba para servir, Atmane se dirigió a la zona de la toalla sin estar listo para restar. El juez de silla le sancionó entonces con un warning por demora en el juego. Era la segunda advertencia disciplinaria del encuentro y, según el reglamento ATP, implicaba automáticamente un point penalty.
La consecuencia fue inmediata: el punto de penalización equivalía directamente al punto de partido que Kecmanovic tenía a su favor. El encuentro terminó sin que se llegara a disputar la bola.
La incredulidad del tenista francés fue evidente. Atmane miró a su banquillo sin comprender lo ocurrido y cruzó la red visiblemente contrariado, llegando incluso a abandonar la pista sin estrechar la mano al árbitro. Parte del público presente mostró su desacuerdo con la decisión arbitral, aunque la sanción se mantuvo al ajustarse a la normativa.
De esta manera, Kecmanovic selló su clasificación para semifinales en Acapulco en un final tan reglamentario como insólito, uno de los más llamativos que se recuerdan recientemente en el circuito ATP.