Nuevo entrenador, pero misma urgencia. El Deportivo Alavés inicia etapa con Quique Sánchez Flores al mando tras la inesperada salida de Eduardo Coudet rumbo a River Plate. Pero antes incluso de debutar en Mestalla, el técnico madrileño ya tiene un asunto delicado sobre la mesa: la situación de Mariano Díaz.
El delantero dominicano lleva semanas sin protagonismo. No juega desde el 2 de diciembre de 2025 en Copa del Rey contra el Portugalete. Mariqano noentra en dinámica competitiva y su caso empieza a recordar peligrosamente a su última etapa en el Real Madrid CF, donde apenas contó y decidió agotar contrato sin aceptar una salida. En Vitoria, el contexto es radicalmente distinto. Aquí no hay margen para lujos. El Alavés pelea por la permanencia.
Una ficha pesada en un momento crítico
Mariano ocupa una plaza relevante dentro del límite salarial del club. Y lo hace sin aportar minutos ni goles. En un equipo que necesita soluciones ofensivas urgentes, la situación resulta incómoda.
Quique aterriza con fama de gestor firme. De técnico que prioriza compromiso y competitividad. La pregunta es clara: ¿habrá espacio real para Mariano en su proyecto o seguirá en un segundo plano?
El problema no es solo deportivo. En plantillas ajustadas, una ficha sin rendimiento penaliza. Más aún cuando el equipo necesita profundidad de banquillo para afrontar un calendario exigente.
Mestalla como punto de partida
El debut del nuevo técnico será en un escenario complejo: Mestalla. Y un Alavés obligado a sumar. Quique necesita soluciones rápidas y decidir si Mariano puede ser parte activa del plan o si su papel seguirá siendo testimonial. El delantero no compite desde hace semanas pues hasta la fecha solo ha disputado once partidos en lo que va de temporada, eso sí, repartidos en unos escasos 400 minutos. En Liga no ha visto portería, en Copa del Rey sumó tres goles y una asistencia en la primera ronda contra el CD Getxo allá por finales de octubre.
La comparación con su etapa en Madrid pesa. Allí, Mariano optó por cumplir contrato pese a la falta de minutos. No forzó una salida y se dedicó simplemente a esperar.
En el Alavés, esa estrategia tiene un coste mayor. El club no puede permitirse inactividad prolongada en una posición tan sensible como el ataque. La gestión del vestuario será clave. Quique deberá equilibrar autoridad y pragmatismo. Decidir si reactiva al jugador o si prioriza otras alternativas. Si Mariano entra en dinámica, puede convertirse en recurso útil. La pelota está en su tejado.