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Carolina Marín, resiliencia con mayúsculas de un icono del deporte

La volantista Carolina Marín es una de las mejores deportistas españolas de la historia, con un palmarés impresionante que jalona su oro olímpico en los Juegos de Río de Janeiro, con una resiliencia que la ha permitido superar tres lesiones graves de rodilla y por una profesionalidad y un comportamiento dentro y fuera de las pistas que le han permitido ganarse el respeto y la admiración de la afición mundial.

La onubense dio una nueva muestra de su carácter al pasar otra vez por el quirófano el 4 de febrero de 2026 para una meniscectomía parcial del menisco interno y externo en su rodilla derecha, la misma que se lesionó en los Juegos de París cuando ya tenía prácticamente sellado su pase a la final. El Europeo del próximo mes de abril en su Huelva natal parece una quimera, pero tratará de agotar las posibilidades de retirarse como se merece.

Hablar de Carolina Marín es hacerlo de una deportista y una mujer con mayúsculas que dejó su casa y a su familia con tan solo 14 años para concentrarse de manera permanente en Madrid en el Centro de Alto Rendimiento del Consejo Superior de Deportes con el sueño de forjarse una carrera histórica en una disciplina que dominaban con autoridad las volantistas del Sudeste Asiático y que no tenía tradición alguna en España como el bádminton.

Nació el 15 de junio de 1993 en Huelva y, para ponerlo todo en perspectiva, el año anterior en los Juegos de Barcelona el bádminton español saldó su participación con una derrota a las primeras de cambio de David Serrano (único representante) frente al japonés Hideaki Motoyama... quien cayó en la siguiente eliminatoria por 15-2 y 15-3. Indonesia ganó los dos oros individuales y Corea del Sur, los dos de dobles.

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Carolina Martín, tras lesionarse en los Juegos de París
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Además de la corona olímpica y de la dramática cuarta plaza en París'24 con la rotura del ligamento cruzado anterior y de los dos meniscos de la rodilla derecha cuando tenía contra las cuerdas a la china He Bing Jiao en 'semis', Carolina Marín tiene tres oros en Mundiales y siete en los Europeos desde que cayó en 2012 con 18 años en primera ronda en su debut ante la danesa Tine Baun, defensora del título y campeona a la que llevó al tercer set (21-18).

Entrenada por el estricto Fernando Rivas, la andaluza se ha convertido en un icono y es una de las figuras del deporte español más conocida y admirada en Asia, un continente que suspira por esta disciplina que se disputa en una pista de 13,40 metros de largo y 5,18 de ancho, con una red elevada en el medio, con raquetas alargadas y con un volante en lugar de una bola que la diferencia del resto de deportes 'hermanos'.

Carolina Marín también pasará a la historia como una gran luchadora que se ha rebelado contra las desgracias físicas que la han lastrado desde que se convirtió en Río de Janeiro a los 23 años en la única campeona olímpica no asiática de bádminton en una cita a la que llegó tras ganar dos Mundiales. Sin embargo, sus sueños de revalidar el oro en Tokio se convirtieron en una pesadilla.

El 27 de enero de 2019 se rompió el ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha en la final del Masters de Indonesia, cuando dominaba a la india Saina Nehwal por 9-2. La onubense inició un oscuro túnel del que salió a tiempo para una cita nipona prevista para 2020 que tuvo que ser aplazada un año por la pandemia de Covid.

Menos de un mes antes de la ceremonia de inauguración de los Juegos, Carolina Marín se rompió los dos meniscos de la rodilla izquierda y se despidió de su sueño. Una vez más, se puso manos a la obra y, después de muchas lágrimas y de someterse a todo tipo de tratamientos, se recuperó y aspiraba al máximo en los Juegos de París, pero volvió a lesionarse en las semifinales.

Galardonada con el Premio Princesa de Asturias de los Deportes en 2024, ahora sueña con despedirse ante su gente en los Europeos de Huelva, ciudad en la que ya se colgó el oro continental en 2018. Lo consiga o no, quitémonos el sombrero para alabar a un mito del deporte en la semana del 8-M.

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