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Crónica del Elche-Espanyol: El Elche se queda con el menor de los males

El Elche-Espanyol se había anunciado como el duelo entre los dos peores equipos de Primera División en 2026 y lo ocurrido durante el mismo dejó muchas muestras del motivo de ello. Un partido en el que ambas escuadras ofrecieron destellos de su gran rendimiento hasta Navidad, pero sobre todo demostraron el motivo por el que todavía no han ganado desde diciembre... y siguen sin hacerlo.

En clave franjiverde, el Elche se quedó con el menor de los males posibles, un empate obtenido a última hora gracias a un penalti transformado por Rafa Mir, bajo la lupa de la denuncia por insulto racista de El Hilali en el momento del lanzamiento, y que se señaló porque el VAR advirtió al árbitro principal, que no vio una mano absurda del espanyolista Romero a la salida de un córner, en pugna con Petrot. El lateral intercambió roles en ese momento, pasando de héroe a villano para su equipo y de verdugo a salvador para los ilicitanos, ya que media hora antes había firmado el 1-2 con un preciso remate con la zurda a la escuadra.

Era una final. Y el Elche la quería jugar, a su manera, y ganarla. Sin embargo, la peor noticia local no fue ni la prolongación, al menos una jornada más, de su mala racha ni los dos puntos que se dejan de sumar, que hubiesen venido de perlas para afrontar con cierto colchón las inminentes visitas a Villarreal y Real Madrid; sino la carencia de juego, de estilo, de patrón. El tantas veces mentado «proceso» se ausentó en la primera cita realmente clave, con mucha presión, del curso.

Sin orden

Al Elche le faltó, una vez más, orden defensivo. Y no tuvo, esto es menos habitual, rigor en ataque. Fue a por Dmitrovic de manera compulsiva, sin pasar por el ABC del libreto de Sarabia, posiblemente acuciado por las prisas de tantas semanas sin ganar y del tempranero tanto de Kike García, que a los seis minutos aprovechó un robo de su equipo en el área rival, la mala disposición sobre el césped de Bigas y el exceso de confianza de Dituro para abrir el marcador con un matemático punterón a la contra, apoyándose en el poste.

El 0-1 obnubiló a todo el Elche, excepto a Febas, demasiado solo en labores organizativas. El catalán incluso se cabreó con Mir tras una sobresaliente conducción que el atacante finalizó muy mal. Pese a las malas sensaciones, los franjiverdes se fueron al descanso con una sonrisa, tras un afortunado empate conseguido vía rebote, en un despeje de Pol Lozano que dio en Marc Aguado y se introdujo en la portería perica; y un paradón de Dituro a Pere Milla que sirvió al argentino para resarcirse y que impidió la «ley del ex».

En la segunda parte el Elche debía remontar, utilizando a su favor el factor campo y la vía emocional de haber solventado una situación angustiosa. En cuestión de segundos se demostró que cuando un equipo está en mala dinámica, lo malo puede mutar a peor. De un tanto cantado de Mir, que remató al muñeco, al golazo de Romero, en otra acción a campo abierto defendida de manera horripilante por los franjiverdes, ya sin Bigas en el campo, que dejó su sitio en el intermedio a Chust. Romero superó con facilidad el tibio marcaje de Tete Morente y dibujó un remate imparable, otra vez apoyándose en el poste, como Kike García.

Final taquicárdico

Llegaron entonces los nervios. Las prisas por encontrar antes el remate que el pase. El gol que la ocasión. A Diang le anularon un tanto por fuera de juego antes de que El Hilali alzara la voz y señalara a Rafa Mir por algo que el murciano le dijo en un pique entre ambos. No había que ser demasiado imaginativo para encontrar el motivo de un parón que el colegiado clarificó cruzando sus brazos, activando el protocolo contra el racismo. Y que parecía beneficiar al Espanyol. Mal Mir, dijera lo que dijese.

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Porque, además, justo al reiniciarse el juego, Terrats tuvo el 1-3 en otro desorden atrás local. El mediocentro, como hicieran sus dos compañeros en los goles anteriores, trató de apoyarse nuevamente en el poste para sentenciar al Elche, pero esta vez la madera fue benevolente con los franjiverdes y repelió el disparo hacia afuera. Sin embargo, hacía falta algo más. Y ese algo llegó por un error ajeno y no un acierto propio.

Por algo el Espanyol es el equipo en peor dinámica de 2026. Con todo a su favor, en un córner, Romero sacó una mano a pasear. La pelota golpeó en ella, el VAR avisó al árbitro y Mir demostró que algo de valentía tiene en su carácter, al menos en su faceta puramente futbolística. Engañó a Dmitrovic y firmó unas tablas que el descuento no movió. No hubo heroica. Y el Elche se quedó con un mal menor.

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