Tras un mal inicio de curso bajo las órdenes de Johan Plat, la afición del Castellón ha vuelto a recobrar la ilusión. Lo ha hecho gracias Pablo Hernández. El ahora técnico del primer equipo ha vuelto a hacer soñar a toda una ciudad. Los orelluts están en puestos de ascenso directo y quieren emular la gesta de aquel equipo que llegó a la élite en la temporada 1988-1989. Entonces Castalia fue un fortín en la segunda vuelta del campeonato y los albinegros no conocieron la derrota de local, por lo que la afición es fundamental para conseguir el ansiado ascenso.