Con una plantilla corta y un entrenador que no acaba de entregarse por gusto a las rotaciones porque en tiempos de necesidad antepone los resultados a cualquier incógnita, más presente que futuro, el Barcelona palidece ahora en la rebotica, lesionados Punter y Satoransky, además de Juan Núñez. Todo bases que dejaron la dirección del equipo frente al París al argentino Juani Marcos, que no acaba de cuajar, sin lucidez en las entregas ni atrevimiento para los lanzamientos, superado por momentos por la exhibición y exuberancia física rival. El relevo, sin embargo, lo ofreció Laprovittola, que sigue sin estar rodado tras la grave lesión de rodilla del curso anterior, pero que le sobran los puntos en las muñecas, un jugador que pone orden en su equipo y caos en el contrario. El diapasón azulgrana capaz de poner el play y el pause, el compás tan necesario ante rivales que viven a la carrera. Pero ni con esas, 74-85 al final.