Franco Mastantuono y Jude Bellingham son dos jugadores inseparables. Es muy habitual verlos compartir risas y conversación en castellano cuando salen a inspeccionar el campo, y aparecer a la vez por el túnel de vestuarios para calentar. El pasado domingo, contra el Rayo, a los dos también los unió el destino: se marcharon del Bernabéu bajo los pitos de la grada. Al argentino, de 18 años, ni siquiera le salvó su condición de recién llegado al equipo. En medio del enfado general, él fue uno de los señalados. “Ni me creo Messi ni la peor compra del Madrid”, había afirmado el joven hace dos semanas, con esa voz grave y profunda de señor mayor, cuando el runrún ya sobrevolaba su figura.