No se preocupen los agonías, enseguida atenderá esta crónica a la goleada, pero quede constancia en todo caso de que desde el pitido final del partido hasta el inicial del próximo que juegue el equipo rojiblanco, vida o muerte en lo que a la Champions respecta, habrán transcurrido menos de 68 horas, que a su vez son menos de 72, que a su vez es la frontera que trazaron los que mandan en el fútbol para dejar constancia de que no puede ser, de que mire usted... A Simeone nada le pilla por sorpresa en ese sentido, de hecho se repite, LaLiga por aquí, la UEFA por allá, ojalá, eso sí, se atreviera a señalar con el dedo.