El anunciado declive irlandés y el esperado asalto de Inglaterra al primer escalón mundial saltaron por los aires cuando ambos augurios se cruzaron este sábado en la catedral londinense de Twickenham. El XV del Trébol logró su victoria visitante más holgada en una rivalidad de 144 partidos (21-42) con un inglés, Andy Farrell, como seleccionador. Una herida que pone su a homónimo, Steve Borthwick, en la picota al ver como su asalto al Seis Naciones —un torneo que aspiraba a discutir con Francia en la última jornada en busca de su primera corona desde 2020— se marcha por el retrete a falta aún de dos jornadas. La bofetada escocesa del pasado sábado, el detonante de una semana de muchísima presión, queda ahora en un segundo plano mientras su verdugo mantiene sus aspiraciones. Como Escocia, que remontó en Cardiff ante una Gales que estira a 14 su racha de derrotas seguidas en el torneo (23-26). Son la alternativa a Francia, líder, que buscará este domingo ante Italia mantenerse como la única selección que cuenta sus partidos por victorias.