El Valencia Basket se liberó de la carga del debutante en su propósito de reconquistar la Copa del Rey que alcanzó, de manera casi milagrosa, con un equipo de chavales en 1998. El primer paso (95-84) lo dio a costa de un combativo Joventut, un digno contrincante que resistió lo que pudo con 26 puntos del texano Cameron Hunt y la luz del prodigioso Ricky Rubio, muy cerca del triple doble (11 puntos, ocho rebotes y ocho asistencias), insuficientes ante un rival con mucho más contenido. La Penya llegó con vida al último cuarto, pero este Valencia, siempre a su ritmo, acabó rondando los 100 puntos un día más, su rúbrica en muchos partidos.