Francia cerró ese domingo la segunda jornada del Seis Naciones como la única selección que cuenta sus partidos por victorias. El vigente campeón corroboró su favoritismo a repetir con un triunfo sin paliativos en Cardiff ante un rival que ya no compite en su categoría pugilística. La decimotercera derrota seguida en el torneo de Gales (12-54), con rumbo fijo hacia su tercera cuchara de madera —perder todos los partidos— fue una demostración más de su impotencia, equiparable a los tiempos menos competitivos de Italia, y del poderío de su oponente.