«Una camiseta, ¡y encima de mi jugador favorito!». Un día en Mareo para olvidarse por unas horas de hospitales y tratamientos. La Fundación Real Sporting-Marea Rojiblanca y la Fundación Pequeño Deseo hicieron realidad el sueño de Nico, un pequeño sportinguista de siete años diagnosticado de leucemia linfoblástica aguda, que pudo conocer de cerca a los futbolistas del primer equipo rojiblanco y, especialmente, a su gran ídolo: Juan Otero.
Nico quiere ser futbolista. Delantero, aunque tampoco descarta ponerse bajo palos y ser portero. «Pero del Sporting, ¡eh!», afirma. Su pasión por el Sporting convirtió Mareo en el escenario elegido para una jornada muy especial organizada dentro de la colaboración entre las dos fundaciones.
La primera sorpresa llegó nada más comenzar la visita. Nico, acompañado por su madre, recibió una camiseta de Juan Otero, su jugador favorito. Ya vestido de rojiblanco, se acercó al campo número 4 de la Escuela de Fútbol para presenciar desde cerca el entrenamiento del primer equipo. Durante su recorrido por las instalaciones estuvo acompañado por Joaquín Alonso, vicepresidente institucional del Sporting, que ejerció de guía y le explicó algunas curiosidades sobre el funcionamiento diario del equipo y de la cantera rojiblanca. También tuvo oportunidad de conocer, en este paseo, a José Riestra, presidente ejecutivo del conjunto rojiblanco.
El momento más esperado llegó al término de la sesión. Nico pudo conocer a los integrantes de la plantilla, conversar con ellos y conseguir sus firmas. El pequeño se encargó incluso de organizar cuidadosamente los autógrafos sobre su nueva equipación para aprovechar todo el espacio disponible. «¡Me firmaron todos!»
La jornada forma parte del trabajo que desarrolla la Fundación Pequeño Deseo, una organización sin ánimo de lucro nacida en España en el año 2000 con el objetivo de mejorar el bienestar emocional de niños y adolescentes que padecen enfermedades graves y afrontan tratamientos complejos. Su labor consiste en descubrir uno de los grandes deseos de cada menor y tratar de convertirlo en realidad para ofrecerle un estímulo positivo durante la enfermedad.
Los casos llegan habitualmente a la entidad a través de médicos, enfermeros y trabajadores sociales. La Fundación contacta posteriormente con las familias, conoce al menor y sus intereses y, una vez descubierto el deseo, comprueba con el equipo médico que sea conveniente llevarlo a cabo. Después organiza la experiencia y asume los gastos gracias a las aportaciones de sus donantes.
Desde su creación, Pequeño Deseo ha hecho realidad más de 7.500 deseos en más de 35 hospitales de toda España. Conocer a una persona admirada, realizar una actividad especial, recibir algo especialmente deseado o vivir durante unas horas aquello con lo que sueñan son algunas de las experiencias que organiza la entidad. En el caso de Nico, ese deseo estaba teñido de rojiblanco. Y durante unas horas tuvo la oportunidad de sentirse uno más en Mareo, conocer a sus referentes y llevarse a casa una camiseta cargada de firmas y recuerdos.