Cierra otro mercado de fichajes en el Elche y a Christian Bragarnik, desde su atalaya, le pitan los oídos como casi cada vez que el zoco futbolístico llega a cero en su cuenta atrás. El empresario argentino, propietario prácticamente en su totalidad de la SAD ilicitana, hace tiempo que desoye críticas, si es que en alguna ocasión desde que adquirió el club las ha escuchado, ya sean estas templadas y sesudas o de gatillo fácil.
Queda el Elche con una plantilla muy amplia, con muchas variables y, como suele ocurrir con los equipos llamados humildes, algún aparente déficit que solo el tiempo dirá si es grave o no. Por las posiciones en las que se centran las dudas, en septiembre son preocupantes. Es tarea de Martín Anselmi y de los propios futbolistas que la apuesta realizada por la propiedad y la dirección deportiva salga adelante. Y que nadie eche de menos en mayo lo que se añora con los últimos rayos de sol del verano.
La metamorfosis del Elche en este mercado no ha sido completa, pero sí trascendental. Porque ha tocado a las partes más importantes de su proyecto: el entrenador, Eder Sarabia; su principal prolongación sobre el terreno de juego, Aleix Febas; y uno de esos jugadores que dan la sensación de que solo ha aterrizado en la ciudad de las palmeras una vez cada muchísimos años, David Affengruber.
El proyecto puede parecer tocado por esas bajas, a la que hay que añadir la de Álvaro Rodríguez, una apuesta que nadie puede negar que le ha salido redonda a Bragarnik, por su revalorización en apenas un año sin la necesidad de haber parecido un jugador absolutamente clave, sobre todo en el apartado goleador. Nadie en su sano juicio hubiese rechazado la oferta del Bournemouth por el hispanouruguayo. Es posible que no se pueda decir lo mismo en el caso de Affengruber y los 12 millones que va a pagar por él el Fulham. Saben a poco. Aunque es lo que ha marcado el mercado.
Nuevas apuestas
Para completar esa metamorfosis, el Elche ha tenido que realizar nuevas apuestas, desde el banquillo hasta la delantera. Hay quien no queda satisfecho con ellas, quizás por ver los movimientos de otros equipos aparentemente tan humildes como tú, quizás por los nervios de no haber ganado ninguno de los tres primeros partidos de liga. En este sentido, quedan 35. No hay que volverse locos. Aunque sigue siendo una pena que las plantillas se cierren con nueve puntos ya repartidos.
La propuesta de Anselmi, como la de Sarabia y la de Sebastián Beccacece, necesitan de un factor clave para ser exitosas: tiempo. No esperen que el Elche saque muchos puntos por chiripa, atrincherado en su área y aprovechando media ocasión de gol. Va a tocar jugar bien, con lo que ello significa en la idea del proyecto franjiverde, que es algo bastante más arduo que en otras propuestas futbolísticas. De inicio, el objetivo está claro: no ser uno de los tres peores.
A partir de aquí y de aceptar que Bragarnik ha sido demasiado blando este mercado en dos zonas claves del fútbol como la del "1" y la del "9", hay que destacar esta fase de la metamorfosis que ha realizado el Elche en verano, que no parece descabezada. Hay quien reprocha al empresario argentino que no se rasca el bolsillo, cuando la realidad dice que los 24 millones de euros ingresados por Álvaro Rodríguez y Affengruber se han invertido en nueve futbolistas, sin contar los cedidos Lemar y Buonanotte, que deberían ser piezas diferenciales.
Hay quien acusa a la gestión actual del Elche de ir a la deriva, sin un plan claro, cuando la realidad es que 16 futbolistas tienen contrato hasta el año 2028 o más adelante, lo que habla de un bloque que debería sentirse identificado con el club en el que está, ya que si desciende a Segunda División se va a ir de la mano con la entidad. Un compromiso con el equipo y con la filosofía del proyecto que son la base necesaria para hacer las cosas bien y crecer. Esas semillas deben germinar y acabar floreciendo. Esa es la apuesta de este Elche, que luego saldrá mejor o peor. Y sí, obviamente, en el trasfondo aparece que todos estos futbolistas con varios años de contrato podrían ser vendidos en el próximo mercado, con Bragarnik ejerciendo una posición de fuerza en las negociaciones, algo que nadie puede negar que hace habitualmente. Para su propio bien, que es el del Elche.
La realidad del Elche 2026-2027 empieza el 2 de septiembre, con la plantilla cerrada. Hay veces que todo parece demasiado oscuro y que desde esa especie de averno es más fácil crecer, con menos presión. Aunque todos vayamos a echar de menos a Affengruber, al menos hasta que Lomónaco nos pueda sorprender como en su día, hace dos años, hiciera el austriaco. Y aunque la mayoría pensemos que, con un portero, un central y otra delantera, la plantilla transmitiría mayor confianza de cara al objetivo de la permanencia y, sobre todo, ese sueño de pelear por cosas bonitas. Bragarnik ha completado la enésima metamorfosis, tiene pinta que no será la última, de su SAD. Siendo realistas, era necesaria. Ahora toca que sea acertada.