La presentación de Alexia en Londres también duele
Estaba cantado. Las emociones y la gestualidad de Alexia Putellas, en sus últimos partidos con el Barça, denotaban que había tomado una decisión. Se iba a ir. No lo contaba, pero en su interior ya había dicho basta. Después de haberlo ganado todo con el Barça, de haber revolucionado el fútbol femenino, de ser la gran protagonista de un fenómeno sociológico que ha sacudido muy positivamente el propio Club, la Reina había decido irse con su fútbol a otra parte. Y así fue. Como una grande del deporte que es, Alexia decidió la forma y el momento de comunicarlo. Perfecto. Ahora, viendo que su destino será el London City Lioness, nos vuelve a la cabeza esa foto que vale más que mil palabras. En Oslo, en el besamano de las campeonas, la mirada que se cruzó con la propietaria de Kynisca Sport, Michele Kang, denotaba que había algo compartido entre ellas. Los ojos de las dos protagonistas tenían un punto de timidez o de secreto compartido. Pues sí, la propietaria del Olympique de Lyon está desarmando el Barça. A través de Markel Zubizarreta, se lleva a Alexia, se lleva a Mapi León y veremos dónde acaba Salma. Todas ellas tienen derecho a decidir su futuro, a buscar lo mejor para su proyecto vital y deportivo, pero cuesta de entender la actitud del Barça. ¿Se ha intentado todo para retener a Alexia? ¿Era una cuestión de dinero o de creer en el proyecto? ¿Se imaginan qué dirían las tertulias barcelonistas si un mismo presidente del Barça perdiese a Messi y Alexia? No es lo mismo echar a Messi y verle en el PSG que ver a Alexia que ha decidido acabar su carrera en un equipo sin palmarés. Pero ayer, viéndola con la camiseta del London, me vino un sofoco desagradable. Quizá era la ola de calor.]]>
Fuente original: Mundo Deportivo →