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El Córdoba CF y la cantera vasca: memoria histórica para recuperar la confianza

El Córdoba CF se halla inmerso en la composición de su plantilla para la temporada 2026-27, una campaña, la tercera consecutiva en el fútbol profesional, que se presenta con la aspiración en El Arcángel con el deseo de mirar a las seis primeras posiciones de la tabla clasificatoria, una aspiración a Primera División que se antoja lógica, tanto por el historial del club, como por la capacidad de la ciudad y, todo hay que decirlo, por el deseo mayoritario en la ciudad y afición.

Apuestas de la comisión deportiva

El trabajo de la comisión deportiva continúa encuadrado en esas apuestas –algunas, no tanto- por futbolistas en la última fase de formación y que deben dar un paso adelante en un futuro no muy lejano, de ahí que en el Córdoba CF se planteen como objetivo que ese paso lo den vestidos de blanco y verde y, a poder ser, en la próxima campaña.

Entre la docena de caras nuevas que han llegado al Córdoba CF, las dos últimas proceden del Athletic de Bilbao: Ibai Sanz y Eder García. El primero, un delantero que promete goles, porque en Primera Federación los ha celebrado con asiduidad, y el segundo, un centrocampista con proyección, tanta, que ya ha debutado en Primera División a las órdenes de Valverde.

Más allá de Goti o Magunazelaia

Los aficionados más jóvenes, los que se han incorporado a la grada de El Arcángel de manera más reciente, es decir, con la llegada de Infinity –o Strive Sports Entertainment, como prefieran-, parecen tener cierto rechazo a causa de lo ocurrido en estos últimos años, precisamente. No salva de esa desconfianza ni tan siquiera la buena temporada que ofreció Yussi Diarra, hombre importante en el ascenso a Segunda División en la 2023-24 y que se marchó al Tenerife buscando un mejor proyecto. Las cosas del fútbol: descendió con los chicharreros, volvió a viajar, en esta ocasión a Cádiz, y a punto estuvo de volver a descender. Pero aún se recuerda su gran temporada en Primera Federación con el Córdoba CF a un producto de una cantera, la vasca, que luego no ha rendido también en El Arcángel. La Real Sociedad cedió a la entidad blanquiverde a Jon Magunazelaia, primero, y a Mikel Goti, después, cada uno de ellos en el mercado invernal de las dos temporadas que lleva en Segunda División. Y ni uno ni otro convencieron. Ni con números, ni con juego, ni con sensaciones. Cierto que tampoco funcionó, por diversas causas –también físicas- Ekaitz Jiménez, que llegó al club blanquiverde procedente del filial donostiarra, pero quizá no repara esa afición más joven que Adrián Lapeña se formó en la Real Sociedad, llegando a debutar en el primer equipo.

En todo caso, la historia del Córdoba CF está jalonada de grandes jugadores vascos o formados en las canteras de equipos de Euskadi. Empezando por la portería, con Juan María Benegas. El donostiarra militó casi cinco temporadas como blanquiverde y fue el portero titular del primer ascenso a Primera y, además, dio otro portero a la causa: Borja Benegas. También Jáuregui (cuatro temporadas) fue un portero vasco que dejó huella en la historia cordobesista, sin olvidar a otro que fue portero pero que dejó su seña como entrenador: Ignacio Eizaguirre. Burgueña o Saizar fueron otros porteros vascos que hay que recordar, pero si de jugadores de campo se trata, uno sobresale del resto: Iñaki López Murga. El extremo de Orduña llegó para hacer el servicio militar a Córdoba y se instaló definitivamente en El Arcángel, en donde creó su historia personal de blanco y verde. Otro nombre destacado, el de Iosu Ortuondo. Tras colgar las botas en el descenso a Tercera en la 1983-84, Rafael Campanero le pidió ocupar el banquillo y no sólo logró devolver al Córdoba CF a Segunda B, sino que a punto estuvo, en la 1985-86, de encadenar un segundo ascenso consecutivo a Segunda.

Apuestas fallidas y grandes aciertos

También hay que recordar, gracias asimismo al servicio militar, a Gallego, cedido por el Athletic de Bilbao, cuando el centrocampista rojiblanco tuvo que visitar Cerro Muriano durante un año. Luego ganaría dos Ligas, una Copa y una Supercopa a las órdenes de Javi Clemente.

Claro que ha habido nombres funestos o que pasaron con más pena que gloria cuando se esperaba mucho de ellos por su procedencia: Aitor Bouzo, Aldeondo, Aitor Aguirre, Yoldi, Beobide, Oyarzun, Dañobeitia, Álex Vallejo, Javier Casas o uno de los más descorazonadores: Íñigo Díaz de Cerio. El delantero, formado en la Real Sociedad y que pasó por el Athletic, llegó al Córdoba CF en una clara curva descendente y, a pesar de ello, aún apuró tres años más en Soria y en Miranda de Ebro.

Pero también hubo los López Garai, Endika, Somavilla, Katxorro, Txiki, Jorge Pérez, Berruet, Larraínzar, Xabi Gracia o Sívori, que alternaron momentos más complicados con otros en los que gustaron algo más a la afición, sin olvidar a otro que, aunque riojano, sí que tiene el alma –y la formación- vasca: Javier Zubillaga, que fue director deportivo blanquiverde hace ya casi dos décadas.

El caso es que ha habido nombres más que de peso en la historia del Córdoba CF con procedencia vasca y, si bien ha habido algún Magunazelaia e incluso un Íñigo Díaz de Cerio, también ha habido un Benegas, un López Murga, un Ortuondo o, más recientemente, un Diarra. Ojalá Ibai Sanz y Eder García pertenezcan a esta última clase.

Fuente original: www.sport.es →