Si alguien sabe lo que es vivir la emoción y la tensión de una fase de ascenso en los últimos años en el deporte coruñés es Fernando Buendía. El entrenador de Maristas, que hace un par de semanas logró el ansiado salto a la Liga Challenge, se ha curtido en los últimos años en play off y duelos a cara o cruz como los que vivirá el Leyma Básquet Coruña este fin de semana en su camino de regreso a la élite. La escuadra de Carles Marco comienza la Final Four de ascenso a ACB el sábado, contra el Palencia (17.30 horas) y, si vence, se enfrentará el domingo en la final al ganador del Estudiantes-Oviedo (19.00 horas). «Hay que saber que es muy difícil. Se pone como favorito al Leyma, porque juega en casa y ha sido el mejor equipo de la liga regular [de los cuatro que se enfrentan], pero, al final, se la juega a un partido contra equipos muy potentes y los detalles van a ser determinantes», apunta el técnico coruñés.
Para Fer Buendía, este tipo de encuentros son «muy emocionales» y aguarda que el Coliseum «ayude al equipo a sacarlos adelante». Ser el anfitrión, sin embargo, también puede tener un aspecto negativo y, para el preparador de Maristas, «sería importante» no sobrecargar de expectativas o presión a los jugadores naranjas y «quitar la obligación» de ascender para convertirla «en ilusión».
Oponentes peligrosos
«En las Final Four de los últimos años siempre ha habido sorpresas, no siempre ascienden los que la gente cree», advierte Fer Buendía, que reconoce el elevado nivel de los combinados que saltarán este fin de semana al parqué coruñés. «Palencia, por ejemplo, es un buen equipo, sobre todo en el exterior, con jugadores como Wintering o Jakovics. Sin embargo, aunque va a costar, ahora mismo es un equipo que le viene bien al Leyma porque ellos también tienen mucha fuerza por fuera», analiza el entrenador de Maristas.
Por el otro lado del cuadro, se ven las caras Estudiantes y Oviedo. «Estudiantes llega muy bien, parecía que los dábamos por muertos porque su temporada ha sido mala, pero están a dos partidos de subir igual que el resto. No me parece relevante que el Leyma le haya ganado dos veces, porque al Coliseum vinieron con muchas bajas y en Madrid se remontó en el último cuarto, fue muy igualado», señala el coruñés sobre la escuadra madrileña. En cuanto al Oviedo, asegura que es «una ruleta rusa», porque aterriza en A Coruña «sin ningún tipo de presión»: «Juega a tirar rapidísimo, con muchas posesiones, casi más que el Leyma. Si no tiene el día, tiene menos armas, pero como se enchufe en la línea te empiezan a complicar».
Los precedentes y las fortalezas naranjas
Como local, el Leyma se impuso en la fase regular al resto de los contendientes de este fin de semana en el sprint final por el ascenso, pero en un contexto tan definido como el de la Final Four, los antecedentes no siempre indican el camino. «Maristas a Mataró le había remontado tres veces y el año pasado arrancamos 22 abajo en la fase. En el momento en el que empezamos a remar, ellas se vinieron un poco abajo, porque recordaron esa parte. Eso sí que puede afectar. Más que haberle ganado a un rival o no, lo que sí creo es que hay equipos a los que le van mejor unos u otros, esa es la clave», afirma el técnico colegial.
Más allá de controlar el rebote, que ha sido el principal punto fuerte naranja a lo largo del curso, el Leyma de Carles Marco tiene otro as en la manga: las rotaciones. A lo largo del curso, los cambios constantes, rápidos y dinámicos han impulsado a un equipo acostumbrado a volar sobre la pista. «Es un valor y yo no lo cambiaría, pero creo que a un partido se difumina un poco su efecto. Durante la temporada me parece fantástico jugar a muchas posesiones y meter un ritmo alto, porque, al final cuando tú tienes muchas armas, como es el caso del Leyma, todo te viene bien. Pero a un único duelo, las trampas tácticas pueden tener más peso», concluye Buendía.