La Grada d’Animació volvió al Camp Nou un año y cuatro meses después de su última presencia animando al equipo y lo hizo con 750 integrantes de los cuatro grupos que forman este espacio (Penya Almogàvers, PB Nostra Ensenya, Front 532 y Barça Supporters) en una ubicación todavía provisional. La zona definitiva sigue pendiente del permiso del Ayuntamiento para su apertura, pero el primer examen está superado. Y con nota.
Albert Yarza, presidente de la Penya Almogàvers, explica cómo vivieron el regreso al Estadi: "Ayer, mientras estábamos allí, el pensamiento era claro: ‘Es que es esto, es lo que queremos’. Sacamos lo mejor de nosotros mismos. Pese a que era una zona provisional y no era nuestro sitio ni teníamos las herramientas necesarias para hacerlo, y aun así hicimos muy buen trabajo y generamos un ‘calor’ espectacular”. La clave, comenta, fue la coordinación y el liderazgo de la animación, algo que había privado al estadio del ambiente necesario para estar al lado del equipo: "Cuando tienes un referente a quien seguir, todo va mucho más coordinado y todo el mundo va a la una. Hacer de referente, de chispa, para que todo el mundo cante y crear un ambiente potente”.
El resultado se notó también sobre el césped. “Los jugadores estuvieron muy agradecidos. La comunión fue brutal. Ayer lo vimos claro: el partido fue muy bueno, lo dieron todo. Cuando ves que ellos son agradecidos y que les sabe mal cuando no están al nivel por su prestigio y por el club, ahí está la gracia, ahí está lo chulo”, relató Yarza. Para el dirigente de Almogàvers, esos “vínculos entre afición y jugadores te hacen creer como equipo”.
Un dispositivo nada sencillo
El dispositivo para este regreso no es sencillo: "Igual que para formar parte de la grada hay que pasar tres filtros, para este partido también tuvimos que dar los datos de todos los que querían entrar. Los Mossos chequearon uno por uno y si salía cualquier historia, no podía entrar”, detalla Yarza. En algunos casos, según explicó, se trataba de incidencias administrativas menores. “A veces era una tontería, como algo pendiente relacionado con una multa o un problema administrativo. Alguno no se pudo solucionar, pero otros sí. Es un trámite”.
Más allá del control de acceso, el balance interno es inmejorable. “Hablamos con el área social y el ‘input’ es que todo fue muy bien y que hicimos muy buen trabajo”, subrayó Yarza, satisfecho también por el comportamiento ejemplar de todos los integrantes: “Todos teníamos muy claro que tenía que ir bien. En la grada había muy buen ambiente, como tiene que ser”. La continuidad ahora depende del permiso municipal que debe autorizar la apertura de la zona definitiva en el estadio. Desde el club transmiten optimismo, aunque no manejan plazos concretos. “Hace tiempo que dicen que creen que el permiso llegará en breve. No depende de ellos y no saben decir cuándo. Puede ser incluso que llegue antes que la apertura total de las dos graderías”, explicó Yarza.
El objetivo es consolidar el proyecto. “Para nosotros fue un paso de gigante porque todo el mundo vio que la grada es necesaria y que las cosas se pueden hacer bien. Esperamos que sea un paso definitivo”. De momento, la cifra de 750 es orientativa. “Es posible mantenerla o crecer, pero no es una certeza. Vamos partido a partido”. La sensación, en cualquier caso, es inequívoca: “Hi guanya el Barça! (¡Gana el Barça!)".